Al final de ¨Inés del Alma Mía¨ de Isabel Allende, me quedé pensando en el daño que la conquista de América causo en la historia del continente.
Allende describe en detalle como Pedro de Valdivia murió a manos de Lautaro, el destacado líder militar de los Mapuches. Los detalles son aterradores. Según Allende, Lautaro le hizo tragar oro derretido a Valdivia, en venganza por el sufrimiento que el metal hizo pasar a su pueblo. Allende escribe que en parte estos hechos de violencia estaban justificados. O al menos, los Mapuche tenían una venganza en mente por los tormentos que los Españoles les hicieron pasar.
Según los describe Allende, los Españoles les cortaban las narices, los brazos y la punta de los pies. Pero los Mapuche no se rendían, seguían peleando por su tierra, cojos y mancos. En la novela, Inés Suárez, la narradora de la historia, comenta que ella hubiese hecho lo mismo hasta el final. Prefería morir peleando por su tierra, que vivir bajo el mando de los invasores.
Décadas después, los Mapuche siguen teniendo una presencia en Chile, pero no lograron sacar a los huincas de su región como Lautaro se lo propuso.
Los invasores de América entraron y salieron con violencia en un ciclo que duró décadas. Las cicatrices de estos estragos siguen vivas en nuestro continente.
Hace falta que todos los americanos sanemos. Esta tierra fue fundada a punta de sangre.