Después de cruzar los Pirineos con Lucia, de haber vivido la ocupación del Tercer Reich en Francia, de haber peleado imaginariamente la contra-guerra de la Resistencia, de haber explorado los confines de la mente del amnésico Jules y de haber visto de cerca la vida de una de las putas de Henri Lafont, me parece que Juan Manuel de Prada se quedo corto de imaginación al terminar “El Séptimo Velo.”
No le quiero dañar el final a nadie– ya que después de leer mas de 600 paginas me parecía que seguiría recorriendo la Europa de la Resistencia—pero al final, me pareció que le falto una conclusión digna de esta novela.
Para mi, fue como si al revelárseme la historia de Jules y al descubrir lo que se encuentra debajo del séptimo velo, hayan cortado la microfilmina de un film y me dejasen con una historia inconclusa.
De todas formas, este libro me pareció una de las obras mejor investigadas que he leído últimamente y abrió mis ojos a los efectos de la guerra. Además, me hizo pensar en la amnesia selectiva y como la memoria funciona de maneras misteriosas, haciéndonos olvidar todo aquello que no queremos recordar.
Juan Manuel de Prada me convenció.